lunes, 7 de mayo de 2007

Los dones y los talentos



Difícilmente se nos dijo que estábamos aquí con un propósito y que aparte de eso, veníamos a cumplir ese propósito con todos esos dones y talentos que Dios nos ha regalado. Dios es tan sabio que nos mandó para acá con un propósito, con una misión y nos envió también con las herramientas para cumplirlo. Imagínense una persona que le gusta la música ¿para esa persona es difícil dar un concierto por horas y más horas? No. Porque le gusta, ese es su don, es su talento. Muchas personas detestan cocinar pero hay otras a quienes les fascina cocinar, eso es un placer para ellas.

Si a los niños, desde pequeños, les decimos que ellos están aquí para ser exitosos, que vienen con un propósito, que vienen aquí para ser felices y que el éxito depende básicamente de ellos. El primer enemigo que tenemos para alcanzar nuestros sueños somos nosotros mismos. Muchas veces el miedo a fracasar nos paraliza y por eso yo los invito a ustedes a que descubran cuáles son esas cosas que hacen bien, esos dones y esos talentos que ustedes tienen.

Todo el mundo tiene un propósito en la vida, un don único o talento especial para ofrecer a los demás y cuando combinamos ese talento único con el servicio a los demás experimentamos el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu. Es importante compartir nuestros dones con la humanidad, porque tenerlos guardados es como tener un gran tesoro escondido y no usarlo, carece de valor, pero al compartirlo es cuando verdaderamente comienza a valer, es lo mismo para nuestros dones. Además, cuando nosotros estamos haciendo lo que nos gusta, y aparte de eso, prestamos un servicio con nuestro don, el dinero nos va a llegar. Fíjense, cuando se le pregunta a los niños pequeños qué quieren ser de grandes responden: policía, bombero, doctora, maestra; todas esas son profesiones orientadas al servicio y es así porque sus almas están más conectadas con su misión en la vida.